¿Qué pasa cuando eres un posible caso de Coronavirus?

Os voy a contar mi experiencia personal.

Hace dos semanas estuve en Madrid, tenía el vuelo y el hotel comprado de hacía ya dos meses y según las autoridades sanitarias no había ningún riesgo en viajar a Madrid. Cuento mi viaje en éste post: Un día en Madrid, del cielo al infierno.

Desde que empezó el año he pillado tres gripes y soy una persona joven, no me parecía normal. La semana pasada me encontraba muy mal, me dolía todo el cuerpo, sensación febril, tos, estornudos… la recomendación era no ir al médico y llamar al 061 (aún no habían habilitado teléfonos específicos para el COVID-19), así que ese fue mi procedimiento, llamé y les expliqué que era mi tercera gripe, mis síntomas y que había estado en Madrid. Me respondieron que Madrid no era zona de riesgo y que por lo tanto debía tomar antigripales, paracetamol, ibuprofeno, lavarme mucho las manos y hacer una vida normal.

Seguí yendo a mi oficina a trabajar y haciendo una vida completamente normal. El viernes 6 de Marzo, mi empresa nos comunicó que el cliente para el que trabajamos en mi proyecto le solicitaba que al menos el 25% de las personas que trabajamos en su desarrollo debían hacerlo desde casa, en mi equipo nos fuimos cuatro personas, fui una de las seleccionadas, con el gripazo que tenía además me venía de maravilla para no estar trasladándome hasta allí y pudiendo estar calentita en casa y recuperarme.

Esta semana me sentía mejor, me quedaba el final del resfriado, un poco de tos, pero ya no tenía sensación febril y el malestar era casi nulo, así que saqué cita con mi doctora por si me mandaba vitaminas, análisis o lo que viese necesario para mejorar mis defensas y mi salud.

Activación del protocolo por Coronavirus.

Llegué a mi cita y le expliqué la situación, ella me empezó a explorar y me puso el termómetro, para mi sorpresa y la suya cuando me lo quitó me dijo: “Pero tienes fiebre”, y yo ni la había notado, me preguntó si había hecho algún viaje en las últimas semanas y le comenté que había estado en Madrid, así que salió de la consulta y volvió en menos de 30 segundos con una mascarilla y me dijo: “Póntela ahora mismo”. Así comenzó todo. Si hubiese notado que tenía fiebre no habría ido allí.

Hizo unas llamadas con cara de preocupación, y me dijo que debía permanecer en casa sin salir, no tener contacto con nadie, no recibir visitas… Mi pareja que me había acompañado a la cita y que estaba de baja, esa tarde iba a recibir el alta porque ya estaba bien, le dijo que él tampoco podría salir ni mantener contacto con nadie, que debían alargarle la baja hasta al menos saber los resultados de mis pruebas, ya que él no presentaba síntomas.

Me iba a dar la baja, pero le expliqué que me sentía bien y que además ya estaba trabajando desde casa y no había ninguna necesidad, en el caso de sentirme peor ya la avisaría, pero estaba bien, me gusta mi trabajo y mis jefes siempre se han portado de maravilla conmigo como para pedir una baja sin necesitarla.

Llegué a casa y lo primero que hice fue comunicarles a mis jefes que me habían puesto en aislamiento por posible caso de coronavirus. Como la semana anterior había estado en la oficina, por precaución la empresa envió a casa a todos mis compañeros de equipo, también a todas las personas que habían estado en contacto conmigo y a sus equipos y al final creo que los envió a todos o casi todos. ¡Menudo lio! Me sentí un poco culpable por todo el lio que había montado.

Luego lo comuniqué a familia y a alguna persona en riesgo que había estado cerca de mí en los últimos días para que extremaran la precaución. Ese día tenía que recoger el coche del taller, que al día anterior lo había dejado para que me cambiasen la luna delantera y claro les llamé para comentarles el tema y que no podía recogerlo porque me habían puesto en cuarentena a espera de resultados, ellos habían estado en el interior del coche para poder cambiar la luna también…

Acabas abrumado por el alcance de todo esto. Te pones en el peor de los casos y piensas: “¿Y si doy positivo y he contagiado a estas personas o a parte de ellas sin saberlo y éstas a su vez a más personas y entre ellas a personas de riesgo? Físicamente estaba bien, pero psicológicamente era una carga de culpa jodida.

La prueba del COVID-19

Me habían dicho que pasarían esa tarde a hacerme las pruebas, me quedé esperando. A las 22:30 de la noche me llamó una enfermera contándome que les había sido imposible, tenían tantas pruebas que hacer que no les daba tiempo y me aseguró que al día siguiente se pasarían. La espera era larga, pero hay que entender que están completamente saturados, haciendo un trabajo excepcional y poniéndose en riesgo.

A la mañana siguiente recibí una llamada de otra enfermera para decirme que intentarían pasar por la mañana y que me avisaría cuando estuvieran llegando, le respondí: “No te preocupes, cuando podáis, yo voy a estar en casa, no puedo salir jejeje”. Efectivamente me llamaron a las 12 o así que estaban llegando.

Yo estaba en el despacho de casa trabajando, con la puerta cerrada claro, y el despacho ventilado. Al llegar tardaron en entrar y yo me puse la mascarilla que mi doctora me había dado el día anterior. Al abrir la puerta me quedé sorprendida, la verdad, parecía que iban a hacerle una autopsia a un alienígena (entiendo que fueran lo suficientemente protegidas ya que están muy expuestas, pero impacta un poco). Llevaban un gorro verde desechable, una bata verde desechable, los zapatos iban cubiertos por unas bolsas verdes también desechables, guantes, mascarilla y unas gafas protectoras (tipo gafas de bucear).

La enfermera era super amable y agradable. Con todo el trabajo que debían llevar encima y aun así me trató de maravilla y me fue explicando en qué consistía la prueba y las medidas de precaución que debía tener hasta confirmar si mi caso era positivo o negativo, me preguntó si tenía dudas y respondió a todas ellas.

Me tomó la temperatura, pero al estar tomando paracetamol no tenía fiebre en ese momento.

Sacó una especie de bastoncillo muy fino y alargado, me mostró que era flexible. Debía introducirlo por ambas fosas nasales, primero por una y luego por la otra, dijo que podía ser molesto y me recomendó que tomase aire, procedió a introducirlo por mi fosa nasal derecha, muy al fondo y frotó, una lagrimita se me escapó, no porque doliese, aunque es cierto que era muy molesto, al sacarlo esperó a que yo estuviese preparada para proceder igual en el otro orificio.

Tras eso me pidió una muestra de orina en un botecito.

Me comentó que los resultados en principio podrían estar por la tarde, aunque debido a la saturación quizás podrían retrasarse hasta el día siguiente por la mañana.

Al salir de la habitación se quitaron todo ese atuendo desechable y lo metieron en una bolsa. Se pusieron otros guantes para cerrarla.

Dejaron en casa un kit para mi pareja por si tenía que entrar a la misma habitación en la que yo estaba, que contenía una bata verde, unos guantes, una mascarilla y un desinfectante de manos.

Tengo que decir que admiro su labor y la de todos los profesionales de la salud que están pasando momentos de mucho estrés, trabajo duro y estando expuestos. Son unos héroes todos y cada uno de ellos.

La espera de los resultados

Esa tarde miraba el móvil a cada momento, lo puse a tope de voz con la paranoia de que sonase y no lo escuchase, lo llevaba hasta cuando iba al baño.

Pero por más que lo mirase de reojo encima del escritorio no sonaba y yo me estaba empezando a poner nerviosa. La fiebre me subió y me empecé a encontrar peor, me empezó a doler la cabeza.

Mis allegados me preguntaban si tenía noticias, y eso me daba un poco más de impaciencia.

Y así me quedé a la espera, por un lado, entendía que estaban y están saturados y haciendo todo lo que pueden y más, pero por otro necesitaba saberlo.

Cuando dieron las 23 horas ya acepté que ese día no lo sabría, psicológicamente no puedes dejar de pensar en si fuese positivo y las personas con las que has estado en contacto, te sientes moralmente responsable. Intentas pensar que podría ser negativo, pero tampoco puedes estar seguro.

La noche fue larga y dormí poco. Por fin llegó la mañana. Me levanté temprano para seguir trabajando, dieron las 8 y medía y aún no me llamaban… las 9… nada… y a las 9:30 me llama mi doctora (ella me llamó todos los días para ver cómo estaba). Cuando descolgué me preguntó que como me encontraba esa mañana y le dije que un poco ansiosa porque aún no me habían llamado para darme los resultados, me respondió: no te preocupes que ya estoy llamando yo para eso. Tus resultados de COVID-19 son NEGATIVOS. ¡Me sentí tan aliviada! Me quité un peso enorme de encima y me dio una tranquilidad tremenda el saber que no había puesto en riesgo la vida de nadie.

Ahora igualmente #YoMeQuedoEnCasa y vosotros deberíais hacer lo mismo #QuedateEnCasa, son dos semanas y aunque fuese un mes. ¿Tan grande es el esfuerzo de quedarse en casa si tenemos la posibilidad de no poner en riesgo la vida de nuestros mayores, personas con enfermedades o embarazadas?

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