Un día en Madrid, del cielo al infierno

El fin de semana pasado estuve en Madrid, bueno no todo el fin de semana, llegué el sábado temprano en la mañana y volví el domingo a media mañana. Llevaba bastante tiempo sin ir, y es una de mis ciudades favoritas, así que lo pille con mucha ilusión. La estancia era de muy poco tiempo, pero intenté aprovechar todo lo que pude.

El viaje fue en avión en una compañía low cost, el vuelo dura apenas una hora y me hizo bastante gracia (llevo bastante sin montarme en avión) que en el viaje toda esa hora intentaban vendernos de todo, desde perfumes, hasta rascas de lotería, era un no parar, no sabía con que nos iban a salir, había publicidad por todas partes.

Al llegar a Madrid en el aeropuerto había mucha más gente de la que esperaba con mascarillas, gente joven, sana, gente mayor, de mediana edad… veías mascarillas a casi cualquier sitio que mirases, a la vuelta también, aunque en la ciudad se veían pocas.

Apenas eran las 8 de la mañana y teníamos en chek-in del hotel a las 15 horas, así que mochila al hombro y a desayunar y pasear por esta ciudad tan bonita.

Primera parada después del desayuno fue el parque del retiro, ¡me encantan los paseos por el retiro es tan relajante y agradable!, no me dio tiempo a ver todo lo que me hubiese gustado pero bueno, unas cuantas horas anduve por allí, aquí os pongo algunas de las fotos que saqué:

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Aunque era temprano y estaba nublado con algo de frio, se veía bastante movimiento, gente paseando, haciendo deporte… es un gustazo.

Si aún no habéis ido por Madrid o por el retiro os lo recomiendo.

Después de pasear horas y hacer alguna parada para tomar algo calentito, fui paseando por Madrid acercándome a Callao que es donde se encontraba mi pensión.

Por el camino pasé por la puerta de Alcalá, la plaza de Cibeles… y aunque los he visto montones de veces no puedo evitar pararme a contemplar todo a mi alrededor como siempre que paso por allí y puedo.

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Ya tocaba buscar un sitio donde comer, mirando opciones dando una vuelta hasta el barrio de Chueca y acabamos en el mercado de San Antón. Nunca había estado allí, al menos que yo recordase.

Me sorprendió gratamente, y aunque era temprano y estaba a reventar estuvo muy bien.

En la primera planta tenían muchos puestos de carne, pescado, verduras, especias… y algunos pequeños puestos de comida y mesas altas, al igual en algunos de los sitios como por ejemplo uno que vendía hamburguesas sin hacer, también te las preparaban para comerlas allí.

En la segunda planta había muchos más puestos de comida con una oferta bastante variada, pero era difícil encontrar sitio.

Y en la tercera planta podías encontrar una terraza con restaurante.

Acabamos yendo a la primera planta que tenía mesas libres. Acabé probando la comida coreana, no recuerdo exactamente los nombres de los platos, os pongo las fotos, me sorprendió y me gustó muchísimo, fueron rápidos y además mereció la pena.

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Después de comer, aunque eran solo las 14:30 llegamos a la puerta de la pensión y miramos a ver si por suerte nos dejaban hacer el check-in y así poder descansar algo. El sitio donde me hospedaba se llama Pensión Stella, había visto fotos y parecía bastante modesto pero aceptable, en pleno centro y asequible.

Se encontraba en la quinta planta, al subir hasta allí había un cartel en la puerta que indicaba que teníamos que pasar por la segunda planta para hacer el check-in, así que a bajar tres pisos. El chico que nos atendió nos dijo que nuestra habitación ya estaba lista y nos dio la número 1. Y a subir escaleras hasta el quinto, porque el ascensor estaba todo el rato en uso, solo hay uno y solo entra 4 personas, así que solo paraba al bajar y ya iba lleno.

Después de ver las fotos de la web no esperaba encontrarme lo que allí había. Para entrar abrías la puerta exterior y al llegar a la puerta de la habitación la cerradura estaba super baja. Al entrar la ventana estaba abierta de par en par, cosa que en ese momento no le di importancia, quizás estaba ventilando, pensé (ilusa de mi).  No había cortinas. El armario no tenía puertas, en su interior había unas cuantas mantas eso sí. Toallas limpias a los pies de cada cama y las sábanas también estaban limpias. Las camas y las almohadas no eran muy cómodas, pero eso lo esperaba por el precio en esa zona. La televisión colgada en la pared debía ser de unas 20″ aproximadamente. La higiene del baño también era aceptable. Hasta aquí todo más o menos bien.

Mi cama estaba al lado de la ventana, cosa de la que luego me arrepentí. Cuando empecé a notar un olor a humedad y vi la pared, estaba entera hecha polvo (subo fotos), la puerta del baño además no se podía cerrar por fuera, solo por dentro con el pestillo, y no es que ventilase muy bien, así que todos los olores del baño salen a la habitación. El baño además tenía algo raro en el techo, los azulejos con agujeros, la parte de abajo de la puerta hecha polvo dentro y por fuera… Pero eso no fue lo más gracioso. Cuando estás durmiendo y de repente se abre la ventana bruscamente por una pequeña corriente de aire… entendí porque al llegar estaba abierta y por qué no había cortinas. Tres veces me despertó el susto, se abría sola y hacía bastante frío fuera, estaba claro que estaba estropeada y no se han molestado en arreglarla, porque eso no cierra bien de ninguna manera, aguantaba un rato y con una pequeña ráfaga de aire se abría, ¡así volví a casa con un resfriado tremendo!

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Supongo que tuvimos mala suerte, porque he leído comentario positivos del sitio, por eso reservé allí. Debió tocarnos la peor habitación. Decir a su favor que la ubicación era excelente y las vistas preciosas, las siguientes fotos las hice desde la habitación. Pero tengo claro que a ese sitio no vuelvo, en ese edificio había más pensiones a tener en cuenta, que tenían mejor pinta.

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La tarde fue paseando por ese maravilloso centro que tiene Madrid. Aquí pongo unas pocos fotos de las que hice.

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Y al despertar al día siguiente tocó volver a despedirse de esta ciudad maravillosa que tanto me gusta.

Fue un viaje corto de turisteo total, la próxima vez espero ir con más tiempo y elegir mejor el hospedaje como siempre hice (menos esta vez).

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